RIMI: el nuevo régimen que busca inyectar inversión en las PyMEs argentinas
El Gobierno argentino dio un paso concreto para intentar reactivar la inversión productiva: el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), creado por el Decreto 242/2026 y publicado en el Boletín Oficial el 13 de abril. ¿Es el empujón que las PyMEs necesitaban o un incentivo más que se pierde en la burocracia?
Qué ofrece el RIMI
El régimen apunta a promover inversiones productivas en PyMEs con beneficios fiscales concretos: amortización acelerada de bienes de capital, reducción de contribuciones patronales por nuevos empleados y acceso preferencial a líneas de crédito del Banco Nación.
Los montos de inversión elegibles van desde $50 millones hasta $2.000 millones, lo que lo posiciona como complemento del RIGI (que apunta a grandes inversiones) pero en escala mediana.
Quiénes pueden acceder
Pueden inscribirse empresas que califiquen como MiPyME según los parámetros de SEPYME y que presenten un plan de inversión productiva. Se priorizan:
Sectores industriales — manufactura, agroindustria, minería de litio
Economía del conocimiento — software, biotecnología, nanotecnología
Proyectos con impacto regional — inversiones fuera del AMBA tienen puntaje extra
Lo que dicen las PyMEs
Las PyMEs argentinas esperan que el RIMI se traduzca en beneficios reales y no en más trámites.
La recepción del sector fue cautelosamente optimista. CAME valoró la iniciativa pero pidió que la reglamentación no sea tan compleja como para desalentar a los beneficiarios potenciales. "Los incentivos están bien en el papel, pero si para acceder necesitás un ejército de contadores, no sirve", advirtió un dirigente del organismo.
El Banco Nación ya actualizó sus tasas preferenciales para MiPyMEs, lo que sugiere que la cadena de financiamiento está empezando a alinearse con el nuevo régimen.
El contexto económico
Argentina espera un crecimiento del 3,3% del PBI en 2026, pero la situación es despareja: el agro y la minería crecen fuerte, mientras que la industria manufacturera todavía arrastra los efectos de la apertura comercial. El RIMI apunta exactamente a ese sector — queda por ver si la ejecución está a la altura de la intención.