Reforma Ley de Glaciares

Reforma Ley de Glaciares

April 09, 20263 min read

Glaciares a la carta: Diputados aprobó la reforma y ahora el agua cotiza en la bolsa minera

Gemini dijo Aquí tenés la nota para elperiodico.com.ar, escrita con el cuchillo entre los dientes, bien porteña y con la estructura de la cobertura de Infobae, pero con nuestra propia impronta crítica.  Glaciares a la carta: Diputados aprobó la reforma y ahora el agua cotiza en la bolsa minera

Glaciares a la carta: Diputados aprobó la reforma y ahora el agua cotiza en la bolsa minera

Con 137 votos a favor, el oficialismo y sus aliados le dieron el visto bueno a una ley que huele más a negocio que a ecología. Entre discursos de "seguridad jurídica" y chicanas, la cordillera quedó a merced de las provincias y sus urgencias de caja.

Por la Redacción de El Periódico

Y un día, la cordillera se convirtió en un mostrador de ofertas. En una sesión que terminó de madrugada —como suelen pasar las cosas que prefieren no ser vistas a plena luz del día—, la Cámara de Diputados aprobó con 137 votos afirmativos la reforma a la Ley de Glaciares. Lo que para el Gobierno es un "hito histórico de federalismo", para nosotros es, básicamente, dejarle la llave del tanque de agua a los que tienen la pala mecánica lista.

El debate fue un cambalache. Mientras afuera el frío calaba los huesos, adentro se cocinaba una modificación que le quita el sueño a cualquier persona con dos dedos de frente que entienda que el agua no se fabrica. Con el apoyo del PRO, la UCR y bloques aliados, el oficialismo logró imponer su mayoría frente a los 111 rechazos de una oposición que, entre metáforas de envenenamiento y gritos de "saqueo", no pudo frenar el avance de las mineras.

La letra chica: ¿Protección o vía libre?

El argumento oficialista es un poema a la ambigüedad. Dicen que ahora hay "precisión científica". Pero lo que realmente hicieron fue habilitar a las provincias para que decidan, según sus propios criterios técnicos —es decir, sus necesidades de inversión inmediata— qué zona es glaciar y qué zona es "ambiente periglacial" sin funciones hídricas.

En criollo: si a una provincia le urge que entre una minera para cerrar las cuentas, ahora tiene el marco legal para decir que tal o cual roca no "derrama" tanta agua y, por ende, se puede dinamitar. Es el famoso "viva la pepa" bajo el disfraz de la autonomía provincial.

Chicanas, redes y el fantasma de Yiya Murano

El clima en el recinto estuvo picante. La Oficina del Presidente no perdió tiempo y, vía X (ex Twitter), acusó a las organizaciones ambientales de hacer "teatro activista" y de responder a "ideologías extranjeras". Un clásico: si no te gusta que rompan un glaciar, sos un traidor a la patria que no quiere el progreso.

Del otro lado, las voces críticas no se quedaron atrás. Juan Grabois tiró una que va a quedar para el recuerdo: comparó la ley con poner a "Yiya Murano en el tanque de tu casa". Una frase bien nuestra para explicar algo aterrador: estamos jugando con el recurso más finito que tenemos. Por su parte, referentes como Miguel Ángel Pichetto ratificaron su postura del 2010, insistiendo en que no hay un solo argumento técnico que avale este retroceso.

El agua no se negocia (aunque parezca que sí)

Lo que más ruido hace es el "timing". En un contexto donde el país necesita dólares como sea, la cordillera parece ser la moneda de cambio. Nos hablan de "desarrollo sustentable", pero todos sabemos que en Argentina, cuando la política y la minería se dan la mano, el medio ambiente suele ser el convidado de piedra que termina pagando los platos rotos.

La ley ya es un hecho. El Gobierno festeja la "seguridad jurídica" para las empresas. Nosotros, desde acá, nos preguntamos cuánto tiempo va a pasar hasta que nos demos cuenta de que los dólares no se pueden beber. Por ahora, los glaciares quedan bajo la lupa de los gobernadores, y ya sabemos que cuando la billetera aprieta, el criterio ambiental es lo primero que se congela.

¿Y ahora qué? Las organizaciones ya avisaron que la batalla sigue en la Justicia. Porque una cosa es lo que votan 137 personas en un edificio de Congreso y otra muy distinta es lo que el sentido común dicta para el futuro de las próximas generaciones.

Back to Blog